
Hija del rigor, contra las
paredes puedo rebotar
golpeándome eternamente.
Nada que ocultar, yo busco la
cura cuando me tropiezo con
la piedra más dura.
Quizás el amor sea el
remedio que alivia mi herida, y se va.
Que ali via mi día, y se va.
Que sana mi vida, y se va.
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