Trabajamos como dos locomotoras a todo vapor y olvidamos que el amor es más
fuerte que el dolor
que envenena la razón.
Somos víctimas así de nuestra propia tonta creación
y olvidamos que el amor es más
fuerte que
el dolor
que una llaga en tu interior.
Si aprendemos a escuchar
quizás podamos juntos caminar
de la mano hasta el final
yo aquí y tu allá,
de la mano hasta el final.
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