Siempre tuve un defecto, no se decir que no .
y pasadas las cuatro mi cara era un error.
entrancado como un idiota fui
con el moño en la cabeza
buscando el calor
para poder sobrevivir
a la agonía de la noche,
a la desdicha de sentirme un mercenario del alcohol
y alejarme entre los gritos y los tragos,
otra vez solo, un perdedor.
Salimos de aquella histeria hacia otro lugar,
huyendo de los colmillos de la soledad.
Fue ahí que comprobé que siempre puede haber algo peor,
fue así que comprobé que la angustia es prima de la desaparición ,
y que a veces, tal vez, estar solo es mejor
y que al cielo no se llega nunca de a dos...
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